HISTORIA DE LA ARQUIDIÓCESIS

P. Diego A. Uribe Castrillón,
Con la colaboración del recordado Lic. Alfonso Salazar Guzmán

Son fechas importantes:

Descubrimiento del Valle por el conquistador Jorge Robledo en 1541, quien no fundó en él ciudad ni villa, pero encontró que en allí habitaban tribus indígenas.

Transcurrió el periodo después del descubrimiento hasta 1616, cuando el Visitador, Oidor Francisco Herrera Campuzano, fundó en ese año, el Pueblo Indígena de San Lorenzo de Aburrá, que fue la primera parroquia establecida en este Valle, como doctrina de Indios y que pasó en 1674, a ser la Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria.

En esos años sobre todo a partir de 1640, se fue formando junto al poblado indígena y con tierra desmembrada del resguardo, el Sitio de Ana, alrededor de la quebrada de Ana, hoy la Santa Elena, que se fue poblando de Españoles y de Criollos para ser elevada por la Reina de España en 1675, a la categoría de Villa.

Empezó así a ser un territorio no dependiente de Santa Fé de Antioquia, sino a gobernarse por sus propias Autoridades, con su Cabildo o Ayuntamiento y con el nombramiento cada año de los Alcaldes, Ese periodo de 134 años transcurre sin muestras de mucha vitalidad, fuera del poblamiento del Sitio. En ese año de 1675, existían ya 280 dueños de casas y lo habitaban 3.000 habitantes.

Del año de 1675, a la época de la independencia, transcurrieron siglo y medio de vida colonial. Mientras tanto existieron obstáculos para el progreso de Medellín, tales como su posición topográfica, que tuvo como consecuencia, el no haber estimulado el comercio, y el haberse quedado sin recursos de industria, sin el socorro de las buenas relaciones, sin el auxilio de los libros, sin las ventajas de las artes y sin el aliento poderoso de la ciencia. Al terminar la colonia, la ignorancia era general, y profundo el atraso evidente, sin Escuelas ni Colegios, ni Universidades, ni Bibliotecas. La existencia era patriarcal, y las costumbres limpias y sencillas.

Al terminar el siglo XVIII solamente existía una mala Escuela de primeras letras, 242 casas de teja y paja, 29 de balcón (2 pisos), seis Iglesias, 80.000 habitantes de los cuales 5.000 vivían en Medellín.

De 1822 a 1860, la vida fue de cuarteles, de campañas, de agitaciones públicas, porciones políticas, que detuvieron el adelanto material e intelectual, es un periodo estacionario por la ley de la inercia, Desde 1830, suceden acontecimientos políticos, bélicos y civiles.

Medellín hacia 1860, esta formada por 927 manzanas de casa, siete plazuelas, cuatro plazas, y algunas edificaciones principales, como el Hospital San Juan de Dios, el Asilo, y el Manicomio. En 1880, se había dado ya, una fusión de razas, y de castas. Las aguas se tomaban de la quebrada la Ladera, que era la más potable y el acueducto lo administraba Jacobo Facio Lince y ya se estaba construyendo el de Piedras Blancas y había iluminación y teléfonos.

3. DIMENSIÓN SOCIO POLÍTICA.

La Villa de Medellín, erigida como tal en 1675, había tenido desde ese año, Cabildo o Ayuntamiento, el que cada año nombraba a los alcaldes y a los empleados públicos, según estaba ordenado en la legislación que entonces regia, que era la Española, denominada “Leyes de Indias”. En 1813, cuando ya había comenzado el movimiento de la Independencia, la Capital de la Provincia, era la Ciudad de Santafé de Antioquia. Al declarar la Independencia de Antioquia, varias poblaciones querían que se cambiara la Capital, entre ellas: la Ciudad de Rionegro y las Villas de Medellín y Marinilla; el dictador Juan del Corral, les concedió entonces el título de Ciudad a las dos Villas para igualarlas con Santafé de Antioquia y con Rionegro. Ese título fue efímero para Medellín, pues durante la reconquista Española y los primeros años de la República, se continuó denominándola oficialmente como Villa.

En 1834, cuando ya había sido nombrada como capital de Departamento, el Concejo de Medellín, revivió el título de Ciudad dado por Juan del Corral, alegando que no había sido derogado.

En realidad las pretenciones Medellín en la Independencia fueron dos: la de que Antioquia fuera declarada por las autoridades Republicanas como Departamento y no como provincia, pues era Provincia del Departamento de Cundinamarca y, el que la capital del Departamento fuera Medellín y no Santa Fé de Antioquia. Ambas pretensiones fueron logradas ante las Autoridades Nacionales: por Ley del Congreso de la Gran Colombia en 1826, fue designada como Capital del Departamento de Antioquia.

Desde entonces, Medellín es asiento de la Gobernación de Antioquia y de las Autoridades Departamentales, como la Asamblea Departamental.

En la Obra “Creación del Obispado en Antioquia” de Monseñor Javier Piedrahita, se analiza todo el proceso que empezó en 1597 y que culminó con la Real Cédula de 1803 y la Bula Pontificia del 31 de agosto de 1804 que creaba la diócesis de Antioquia, para que se ejecutara después de la muerte del Obispo de Popayán Ángel Velarde y Bustamante, quién se había opuesto a la creación de la diócesis y quien murió en 1809. Cumplida esa condición, no se logró entonces por razón del movimiento de Independencia, pues habiendo sido postulado en 1810, el canónigo de Puebla en Méjico José de Arancibia, no fue aprobado por el Papa.

Fue postulado en 1818 y designado por el Papa, el Franciscano Español Fray Fernando Cano Almirante, el que no pudo entrar a Colombia, porque las autoridades patriotas le exigían ciertas condiciones, como el reconocimiento de la Independencia. El Papa entonces lo designó para Canarias en 1825. Murió en 1826.

Cuando ya el gobierno republicano, había empezado a procurar el reconocimiento de la Independencia por la Santa Sede, el gobierno postuló varios nombres de Obispos, para ocupar sedes vacantes. Fue entonces nombrado por el Papa en 1827, el Dominico Boyacense, Fray Mariano Garnica y Dorjuela, quién llegó a Antioquia y ejecutó la bula Pontificia en 1828. La Diócesis comprendía toda la provincia de Antioquia, con 56 parroquias, creadas durante la Colonia, de las cuales, 1 pertenecía a Cartagena, 5 a Santafé de Bogotá y 50 a Popayán; 5 de ellas habían sido creadas en el siglo XVI, 17 en el siglo XVII, y 22 en el siglo XVIII y en los primeros años del siglo XIX.

Durante la Independencia y primeros años de la República, la extensión de la diócesis y los habitantes eran los mismos con los que figura la Provincia de Antioquia.

El señor Garnica en el Decreto de ejecución, habla de una extensión de 3.000 leguas cuadradas y tenía unos 120.000 habitantes. El señor Garnica instaló el capítulo Catedral en 1828, fundó el seminario en 1830 y vivió parte de los cerca de cinco años que administró, en Santafé de Antioquia, en Rionegro y en Medellín en donde murió.

Al señor Garnica sucedió el señor Juan de la Cruz Gómez Plata, Santandereano, quién gobernó de 1835 a 1850, cuando murió también en Medellín. A este sucedió en 1855 el Cundinamarqués, Domingo Antonio Riaño, quién murió en el destierro en Quito en 1866.

El Clero entonces, aprovechó la vacante para solicitar el nombramiento de Obispo a la Santa Sede, pues debido a la separación de la Iglesia y del Estado desde 1853, ya no intervenía el gobierno civil. Y se obtuvo el nombramiento del primer Obispo de Medellín y Antioquia, Valerio Antonio Jiménez, en 1867.

La Diócesis se llamó de Medellín y Antioquia, desde ese año, pero en 1873 y para resolver los problemas creados por el traslado de la sede, fue dividida la Provincia en dos Diócesis. Algunos autores opinan que la diócesis de Medellín, empezó en 1873 cuando fue creada la de Antioquia y otros opinan que empezó en 1868 con el nombre de Medellín y Antioquia, pero eso en distintos documentos puede verse la diferencia por la fecha.

El Arzobispo Metropolitano de Bogotá, única Arquidiócesis que existió en Colombia hasta 1900, ejecutó la Bula de erección y el Señor Jiménez, inauguró solemnemente la diócesis el 8 de diciembre de 1868 en la Parroquia de la Candelaria, la cual quedó como Catedral. Trasladó el Capítulo Catedral de Santafé de Antioquia a Medellín, lo mismo que el Seminario.

Los habitantes de ese entonces, según los censos oficiales eran de unos 360.000 habitantes.

En la Diócesis estaban presentes 119 Sacerdotes y existían ya, 76 parroquias, de las cuales 46 habían sido creadas durante la Colonia, 8 en el período de la Independencia y 6 en los primeros años de la República. Fueron 21 Parroquias las creadas en los cuarenta años en que funcionó la sede en Santafé de Antioquia por los tres Obispos que la gobernaron.

Solo existía la comunidad femenina de las monjas carmelitas de clausura. El señor Jiménez procuró y logro la unión de un clero dividido por motivos políticos, en clérigos sometidos al gobierno y clérigos no sometidos. Eran unos 33 los clérigos sometidos. Todos ellos abjuraron de su sometimiento y volvió a reinar la unidad en el clero. Reunió el primer Sínodo que organizó satisfactoriamente la diócesis jurídica, y pastoralmente, el cual rigió hasta 1950, cuando se reunió en Medellín el segundo Sínodo. Solicitó Obispo auxiliar y le nombraron como Coadjutor con derecho a sucesión al rector del seminario y Dean del capítulo José Joaquín Isaza Ruiz, quién fue consagrado por él mismo, el 17 de abril de 1870, para fungir como Obispo diocesano a partir del 29 de marzo de 1873, cuando el Papa le aprobó al Señor Jiménez la renuncia presentada intempestivamente.

El señor Isaza que era un sacerdote muy preparado, con estudios en Bogotá y había sido secretario del Señor Arbeláez, fue el alma de Sínodo de 1871: Visitó casi toda la Diócesis y dejó escritas unas relaciones de visitas con la historia de las parroquias visitadas.

El señor José Ignacio Montoya tuvo que gobernar en parte desde el destierro, donde tuvo que refugiarse luego que el gobierno publicó la orden de extraditarlo. Viajó a Europa, siendo así el primer Obispo de Medellín, que visitó al Papa para informarle sobre la diócesis y sobre la situación política religiosa de Colombia. Tramitó la venida de los Hermanos Cristianos y de la Monjas de la Presentación. Al regresar al País trabajó incansablemente por lograr un modus vivendi entre la Iglesia y el Estado, que culminó con la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887.

El periodo de estos tres primeros Obispos estuvo marcado por guerras civiles, por el fin del Patronato Republicano y la separación de la Iglesia y del Estado, y por haberse celebrado en Rionegro la Constitución de 1863, anticatólica y anticlerical.

En este periodo se verificó la primera desmembración de la Diócesis, con la creación en 1873 de la Diócesis de Antioquia y con la anexión a la misma de otras parroquias en 1875. Fue la única solución que se encontró para solucionar los problemas creados por el traslado de la sede a Medellín.

El 4 de febrero de 1873 se creó la Diócesis de Antioquia, y la Diócesis de Medellín, dejó de denominarse de Medellín y Antioquia. Se desmembraron las siguientes parroquias: Santafé de Antioquia, Anzá, Buriticá, Cañasgordas, Frontino, Abriaquí, Giraldo, Ituango, Urrao, Belmira, Ebéjico, Liborina, Sabanalarga, San Jerónimo, Sacaojal y Sucre. En total 18 Municipios.

El Obispo de Antioquia y el Capitulo solicitaron que se les anexaran más parroquias y así lo determinó la Santa Sede el 16 de abril de 1875, cuando ya había muerto el señor Isaza. Se anexaron: Nueva Caramanta, Valparaíso, Támesis, Jericó, Andes, Jardín, Bolívar, Concordia, San Pedro, Don Matías, Entrerrios, Santa Rosa de Osos, San Andrés, Yarumal, Campamento, Carolina, Angostura, Anorí, Zea, Zaragoza, Cáceres, Nechí, Amalfi, Remedios, Cancan y San Bartolomé, en total 26 Municipios, quedando la diócesis de Antioquia con 44 Municipios. De allí se desprendieron más tarde la diócesis de Santa Rosa de Osos, la de Jericó y más recientemente la de Apartadó.

Viene después el periodo de los tres Obispos Bogotanos. Fueron ellos: Bernardo Herrera Restrepo, después Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia; el Señor Joaquín Pardo Vergara y el Señor Manuel José Cayzedo.

La Constitución de 1886 y el Concordato de 1887 trajeron una época de paz. El Señor Herrera Restrepo dio mucha importancia a la disciplina y a la formación del clero en el Seminario; empezó el periodo definitivo de la construcción de la Catedral. En su tiempo llegaron los Hermanos Cristianos, los Jesuitas y las Hermanas de la Presentación.

El Señor Pardo Vergara, asistió al Concilio Plenario de América Latina, trajo a las Monjas de la Enseñanza y a las del Buen Pastor; viajó dos veces a Roma para la visita Ad-Limina en 1886, la primera de que hay noticia, pues la del Señor Montoya fue obligada por el destierro y en 1899 para el Concilio Plenario.

Le correspondió aplicar las determinaciones del Concilio, una de las cuales fue la creación de más provincias en Colombia, pues hasta ese entonces, solo era Arquidiócesis la de Santafé de Bogotá. Dio su concepto favorable para que fueran Arquidiócesis Popayán y Cartagena en 1900, y consintió en la desmembración de la Diócesis, para crear la Diócesis de Manizales con las parroquias del sur de Antioquia. Se desmembraron las Parroquia de Manizales, Neira, Aranzazu, Pensilvania, Salamina, Filadelfia, Pácora y Aguadas, Arma Viejo; en total diez Municipios con una población de 126.000 habitantes.

El Nuncio Apostólico. Mons. Vico, se empeñó en que Medellín, debía ser Arquidiócesis por su importancia y así fue como en 1902, le correspondió al Señor Pardo ser designado como su primer Arzobispo. El Nuncio le urgió también para que reuniera un Sínodo, pero el nuevo Arzobispo prefírio atender a las cuatro recomendaciones principales recibidas del Papa y que eran: la atención al Seminario, a la Catequesis, a las Misiones y a los Ejercicios Espirituales. En los 94 años de existencia de la Arquidiócesis nunca se ha reunido un Concilio Provincial.

Le sucedió el Señor Manuel José Cayzedo, el Obispo que por más largo tiempo ha gobernado la Arquidiócesis, pues estuvo de 1906 a 1935, cuando se le nombró a su sucesor Monseñor Tiberio de Jesús Salazar y Herrera, como Administrador Apostólico con todos los poderes.

Al Señor Arzobispo Cayzedo, le correspondió terminar la obra negra de la Catedral de Villanueva y empezó su decoración. La erigió como Catedral en 1931. Construyó el nuevo edificio para el Seminario que es monumento Municipal, donde hoy después de remodelado funciona el centro comercial Villanueva y la Curia en el tercer piso, lo inauguró en 1928.

Le correspondió la instalación de la Conferencia Episcopal en 1908, cuando comenzó como reunión Provincial y asistió a las ocho primeras conferencias. Se opuso a la creación de la Diócesis de Sonsón que desde 1907 empezó a solicitar diócesis, con sede en ese Municipio.

Entre las razones que esgrimía, anotaba la escasez de candidatos para el episcopado. Le correspondió poner en práctica el Código de 1917 y elaborar Circulares al clero sobre la manera de aplicarlo. En 1935, se celebró el Segundo Congreso Eucarístico en Medellín, cuando ya estaba muy anciano. Viajó a Roma a varias visitas Ad-Limina conservándose en el Archivo Arquidiocesano varios de sus informes quinquenales. Permitió la entrada a algunas comunidades religiosas como las de los Salesianos y Salesianas, dándoles a los primeros desde 1925 la parroquia del Sufragio, contra el parecer del Capitulo Catedral. Creó la Vicaria General para atender a los religiosos. En 1928, cuando solamente existían en la Arquidiócesis 15 Comunidades Religiosas Masculina, admitió la presencia de Agustinos Recoletos, Los Carmelitas, Los Franciscanos, Los Jesuitas, Los Claretianos, Los Hermanos Cristianos y Los Salesianos. Femeninas solamente existían Las Adoratrices, Las Hermanas de la Presentación, Las de los Pobres, Las Salesianas, Las del Buen Pastor y Las Religiosas del Sagrado Corazón. Existía también desde 1901, las Siervas del Santísimo de fundación arquidiocesana.

Adquirió en 1910, la casa, que serviría de Palacio o casa episcopal, la que utilizó hasta la llegada de Monseñor Tulio Botero Salazar. Visitó varias veces todas la parroquias en visita pastoral y dio numerosas cartas pastorales. Su lucha se centró contra el modernismo, por lo que condenó varias obras. Fue muy estimado por el Clero y la Ciudadanía. Su intervención en política figura en la historia nacional por sus discrepancias con Monseñor Perdomo. Fue su Arzobispo Coadjutor, el Excelentísimo Señor Tiberio de Jesús Salazar y Herrera en 1932, quién fue nombrado en 1934, como Administrador Apostólico "ad nutum" y en 1935, como administrador apostólico con todos los poderes. Al morir el Señor Cayzedo en 1937, le sucedió por derecho.

Pensó en fundar el Seminario Menor para que funcionara en distinto edificio del Mayor, para lo que consiguió la finca Betania en el Cuchillón. Creó o fundó dos obras de mucho prestigio como lo han sido la Universidad Católica Bolivariana y la Normal de Señoritas en 1936. Realizó una visita Ad-Limina. Organizó el Congreso Eucarístico en 1935, y aprobó a las Siervas del Santísimo como comunidad religiosa. Es el Arzobispo de la Educación. Pidió la ayuda de un Arzobispo Coadjutor y le fue asignado un Administrador Apostólico que jamás pudo posesionarse, pues murió en 1941: Mons. Manuel José Sierra, Rector de la Universidad Pontificia Bolivariana.

A monseñor Salazar y Herrera, fallecido el 4 de Marzo de 1942 le sucedió el Señor Arzobispo, Joaquin García Benítez , Eudista, quien obtuvo para la Catedral el título de Basílica. Visitó el Seminario y ordenó la ampliación de dos años en los estudios del Seminario Menor; decretó la creación del Seminario Menor para funcionar en una edificación diferente de la del Seminario Mayor y vigiló la construcción el edificio correspondiente. Reformó los estatutos del Seminario y creó el "Seminario para vocaciones tardías San Pedro". Construyó un nuevo edificio para la Curia, adyacente al Palacio Arzobispal que sirvió de residencia al Obispo Auxiliar, Monseñor Buenaventura Jáuregui.

Reunió el Segundo Sínodo Diocesano que introdujo cambios fundamentales, como la imposición del sistema personal de diezmos, en lugar del sistema real. Por ello fue demandado ante la Santa Sede, la que aprobó lo determinado en el Sínodo y desde entonces ha sido fundamental para el sostenimiento económico de la Arquidiócesis.

Se implantó por primera vez, las prestaciones sociales para los Sacerdotes, fijando un porcentaje de los estipendios parroquiales. Admitió cerca de 15 comunidades religiosas y patrocinó la creación de las Monjas de la Anunciación. Creó la OCSA, que orientó todo el movimiento sindical con base en la doctrina Pontificia. Obtuvo para la Universidad Bolivariana el título de Pontificia, y para la Parroquia de la Candelaria, la coronación canónica de la Imagen. Adquirió el terreno de Loreto para la construcción del Seminario Mayor. Aprobó además la creación de la diócesis de Sonsón 1957.

Se separaron entonces, todas las parroquias del oriente Antioqueño que son: Sonsón, Abejorral, Alejandría, Aquitania, Argelia, Cocorná, Concepción, El Carmen, El Jordán, El Peñol, El Retiro, El Santuario, Granada, Guarne, Guatapé, La Ceja, La Unión, Marinilla, San Francisco, Nariño, Pantanillo, Puerto Nare, Puerto Triunfo, Rionegro, San Carlos, San Francisco, San Luis, San Rafael y San Vicente. En total 29 Parroquias que eran casi todas municipios o corregimientos.

La extensión desmembrada fue grande, pues abarcaba 7.500 kilómetros cuadrados, con unos 325.000 habitantes. Quedaron en la Diócesis 69 Sacerdotes.

En 1958, entró como Arzobispo diocesano Monseñor Tulio Botero Salazar, para suceder a Monseñor García, quién había presentado renuncia. Desde su llegada empezó a efectuar cambios sobre todo en el aspecto pastoral. Realizó una gran misión en toda la Arquidiócesis que movió a todos los fieles y Sacerdotes y como resultado impuso la llamada pastoral de conjunto, que predicaba el canónigo Boulard, a quién invitó para dar conferencias al clero. De allí surgió el CEPAM ( Secretariado de Pastoral), el cual organizó toda la acción pastoral de los sacerdotes, de los religiosos y de los laicos. En ocasión del Concilio Vaticano II fue uno de los Obispos que asistió a todas las Sesiones.

Participó en la Conferencia Episcopal de Río de Janeiro en 1955, cuando nació el CELAM y en 1968 fue el anfitrión de la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Poco antes de su retiro, participó en la Conferencia de Puebla. Reunió en 1976 el tercer Sínodo Diocesano que sintetiza y recoge toda su obra de cambios, y que dotó de una nueva estructura pastoral a la Arquidiócesis. Animó la construcción del nuevo edificio para el Seminario Mayor en Loreto, e introdujo cambios fundamentales en la formación académica de los seminaristas, con el estudio en la Universidad Pontificia Bolivariana. Se preocupó por incrementar el viaje a Europa de Sacerdotes de la Arquidiócesis para adelantar especializaciones en las ciencias eclesiásticas.

Aprobó la fundación de la “Casa Pablo VI”, para alumnos que necesitaban trabajar y el “Seminario de Bachilleres”. Puso en práctica todo el derecho postconciliar. Tuvo como Obispos Auxiliares, Monseñor Miguel Antonio Medina y luego a Monseñor Octavio Betancur, y hacia el final le fue nombrado como Arzobispo Coadjutor con derecho a sucesión el Obispo Auxiliar de Bogotá Alfonso López Trujillo. Se le aceptó la renuncia por edad en 1979 y murió en 1981.

Su episcopado se caracteriza por las innovaciones de todo orden que introdujo, siguiendo las orientaciones conciliares, cambios e innovaciones muchos de los cuales aún subsisten, al igual que algunas de las instituciones que creó, como: el seguro social eclesiástico, el ICAP ( Instituto Corporativo de Acción Pastoral) el Fondo Común Sacerdotal, el Consejo Presbiteral.

El Cardenal López Trujillo en general, continuó la obra del Arzobispo Botero Salazar; logró restablecer muchas cosas que se habían quebrantado, como la disciplina del Seminario, la asistencia de los Seminaristas a las ceremonias de la Catedral, el que usaran el alba en las celebraciones etc. Procuró elevar el rendimiento académico de los Seminaristas con la aprobación de la Facultad de Teología y la creación de la Facultad Eclesiástica de Filosofía. Fundó la Casa de la Arquidiócesis de Medellín en Roma, y fundó el Seminario Juan Pablo II para profesionales.

En 1988, se crearon las Diócesis de Caldas y la de Girardota, que separaban las dos partes más rurales o semirurales de la Arquidiócesis, por los dos extremos, el Norte y el Sur.

Para la Diócesis de Girardota, se separaron de la Arquidiócesis, las Parroquias: Girardota, Barbosa, Yolombó, Maceo. Caracolí, Cisneros, San Roque y Santo Domingo, en total 9 municipios. El total de habitantes era de 150.000, repartidos en 20 parroquias de la Arquidiócesis, dos de Sonsón Rionegro y una de Barrancabermeja. Tiene un total de 2.424 kilómetros cuadrados.

La Diócesis de Caldas quedó integrada por los siguientes municipios, segregados del territorio de la Arquidiócesis: Caldas, Amagá, Angelópolis, Armenia, Fredonia, Heliconia, Montebello, Santa Bárbara, Titiribí, Venecia y una Parroquia del Municipio de la Estrella. En total 10 municipios. Eran 20 parroquias habitadas por 167.204 habitantes y una extensión de 1245 kilómetros cuadrados.

Hizo dos visitas Ad Límina y publicó los resúmenes de los informes quinquenales de 1984 y de 1989, en los que describe la organización y estado de la Arquidiócesis. Emprendió la realización de un cuarto Sínodo, con base en la nueva Evangelización pero con su nombramiento a Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, quedó suspendido. En 1986, recibió al Papa Juan Pablo II en su visita a Medellín, precedida la visita como preparación de la Arquidiócesis, con una misión.

Le correspondió aplicar el nuevo Código de Derecho Canónico, vigente desde 1983, continuando la obra emprendida por Monseñor Tulio Botero Salazar, de transformar el antiguo local del Seminario en Centro Comercial. Consideró la idea de construir o al menos adecuar un nuevo edificio para la Curia, pero debió desistir, por razón de costos. Determinó entonces que la Curia funcionara, después de haber estado diseminada por dos años en varios locales, en el tercer piso del Centro Comercial Villanueva que era el antiguo local del Seminario Mayor. Creó cerca de un centenar de parroquias y aprobó la fundación del Seminario “Redemptoris Mater”. Admitió varias Comunidades Religiosas.

Lo sucede Monseñor Héctor Rueda Hernández, nombrado el noviembre 7 de 1991, hasta el 13 de febrero de 1997, cuando el Santo Padre le acepte la renuncia al Gobierno Pastoral, por límite de edad. Ordenado Sacerdote en 1946, quien se estaba desempeñado como Arzobispo de Bucaramanga.

Participo en eventos eclesiales de gran importancia como el Concilio Vaticano II, en las Asambleas Generales del Episcopado Latinoamericano de Río de Janeiro, Medellín, Puebla y Santo Domingo; fue Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia en el Período 1985-1987. Siendo Arzobispo de Medellín hizo una Visita Ad Límina Sucede a Monseñor Héctor Rueda Hernández, Monseñor Alberto Giraldo Jaramillo, preconizado el 13 de febrero de 1997 y posesionado el 19 de Marzo del mismo año.

Monseñor Alberto Giraldo Jaramillo, quien ha sido delegado de la Conferencia Episcopal a los Sínodos de Catequesis, de la Reconciliación, sobre los Laicos y sobre la Formación Sacerdotal y la Eucaristía.,Participo en la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Puebla y Santo Domingo, y en el Sínodo de los Obispos de América.

Fue el Presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, organismo, en el que también se había desempañado como Vicepresidente durante seis años. Ha participado en los Sínodos de los Obispos, en las Comisiones de Paz, en el proceso de Reconciliación de Colombia. Ha promovido de manera admirable la unidad del Gran Seminario Arquidiocesano en sus cuatro casas, ha enviado numerosísimos sacerdotes a la Misión Ad Gentes. En su servicio Arzobispal se ha promovido y llevado a feliz término la Beatificación de La Madre Laura Montoya realizada por el Siervo de Dios Juan Pablo II.

En síntesis tenemos:

Diócesis de Popayán.

El actual territorio de la Arquidiócesis dependió de la Diócesis de Popayán, creada en 1531. Debido a las distancias, se creó una Vicaría superintendente en 1754 con sede en Medellín, con jurisdicción sobre las demás Vicarías de la Provincia. Estuvieron al frente ocho vicarios superintendentes hasta el inicio de la Diócesis de Santa Fé de Antioquia, creada en 1804 por Decreto Real y con aprobación Pontificia de Pio VII.

Sólo hasta 1828 tomó posesión el primer Obispo de Antioquia, Ilustrísimo Señor Mariano Garnica y Dorjuela. Ya era insistente la solicitud de la ubicación de la sede en Medellín, eje del Gobierno y del desarrollo.

Fueron Obispos, el Ilmo. Señor Marino Garnica y Dorjuela de 1828 - 1832.

El Ilmo. Juan de la Cruz Gómez Plata, 1836 - 1850.

El Ilmo. Señor Domingo Antonio Riaño, 1855, perseguido y desterrado, muere en Quito en 1866.

En 1868 se logró trasladar la Sede a Medellín. El Decreto fue expedido el 19 de febrero y está firmado por el Cardenal Rogerio Antici Maltei, siendo Medellín ya Capital del Estado en lo político y económico.

Fue el Primer Obispo de Medellín y Antioquia Monseñor Valerio Antonio Jiménez desde 1868, le sucedió su Auxiliar, José Joaquín Isaza Ruiz, luego Monseñor José Ignacio Montoya y luego Monseñor Bernardo Herrera Restrepo.

Monseñor Joaquín Pardo y Vergara, fue elevado en 1902 a la dignidad de Arzobispo cuando Medellín fue exaltada a Sede Metropolitana.

En 1906 fue nombrado el Excmo. Señor Manuel José Cayzedo y Martínez de Pinillos quien gobernó hasta 1937.

Sucedió Tiberio de Jesús Salazar y Herrera, primero como Arzobispo Coadjutor Sede Plena y luego como Pastor en propiedad hasta 1942.

En 1942 asumió Monseñor García Benítez quien renunció en 1958, residiendo luego en Medellín hasta su muerte.

Desde 1958 (dos de febrero) hasta 1979 fue Arzobispo de Medellín el Excmo Señor Tulio Botero Salazar a quien le debe la Arquidiócesis, no sólo el aumento del número de Parroquias sino su actualización pastoral.

En 1979 fue sucedido por Monseñor Alfonso López Trujillo, que venía actuando como coadjutor desde 1978.

El Arzobispo López Trujillo fue creado Cardenal el 2 de febrero de 1983. Gobernó la Arquidiócesis hasta el 5 de enero de 1991.

Sucedió, como Administrador Diocesano, Monseñor Carlos Prada Sanmiguel hasta el 12 de diciembre de 1991 cuando asumió Monseñor Héctor Rueda Hernández.

Desde el 19 de marzo de 1997, es nuestro Arzobispo Monseñor Alberto Giraldo Jaramillo

Han sido Obispos Auxiliares:

1. Monseñor José Joaquín Isaza de Monseñor Valerio Antonio Jiménez de Hoyos.
2. Monseñor Buenaventura Jáuregui de Monseñor Joaquín García.
3. Monseñor Miguel Antonio Medina y Monseñor Octavio Betancourt Arango de Monseñor Tulio Botero Salazar.
4. Monseñor Rodrigo Arango Velásquez del Señor Cardenal Alfonso López Trujillo.
5. Monseñor Fabio Betancur Tirado,
6. Monseñor Roberto López Londoño,
7. Monseñor Abrahám Escudero Montoya y
8. Monseñor Carlos Prada Sanmiguel, también del Señor Cardenal Alfonso López Trujillo. Y luego de Monseñor Héctor Rueda Hernández
9. Monseñor Tulio Duque Gutiérrez, de monseñor Héctor Rueda H.
10. Monseñor Darío Monsalve Mejía del Excmo. Señor Héctor Rueda Hernández y de Mons. Alberto Giraldo.
11. Monseñor Gonzalo Rivera Gómez
12. Monseñor Orlando Corrales García del Excmo Señor Alberto Giraldo Jaramillo
13. Monseñor Gilberto Jiménez Narváez
14. Monseñor Jorge Iván Castaño Rubio.
15. Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid.

De la Arquidiócesis de Medellín han surgido las siguientes Iglesias Particulares:

• Manizales en 1990. Y de ésta, Pereira, Armenia y Dorada.

• En 1913 - Jericó

• En 1917 - Santa Rosa de Osos.

• En 1988, del territorio de Medellín nacen Caldas y Girardota.

• Residen en la ciudad dos Arzobispos y varios Obispos eméritos.

Se han realizado los siguientes Sínodos:

• En 1871 del Señor Valerio Antonio Jiménez.

• En 1950 del Señor García.

• En 1977 del Señor Botero Salazar con la renovación de Estructuras Pastorales que se mencionan constantemente en este informe.

• En 1989 se inició la Organización de un Nuevo Sínodo pero se suspendió por traslado del Cardenal Alfonso López.

• Se ha iniciado ya al etapa de Trabajo del nuevo Sínodo Arquidiocesano.
     
 
 
   
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